Relata el mito en el cual Hércules tuvo que cumplir 12 trabajos en 12 meses como penitencia para poder conseguir la purificación y conquistar la inmortalidad de los dioses después de haber asesinado a su esposa Mégara e hijos. Este relato se enfoca en el último trabajo de Hércules, encargado por Euristeo, que consistía en doblegar y poner en su presencia al perro guardián de las puertas del infierno, Cancerbero, sin atacarlo.
Hércules lo consiguió con solo una coraza y una piel de león, cuenta que mientras se daba la lucha entre Hércules y el can, este lanzaba bocanadas de espuma y saliva venenosas de las cuales Hércules se protegía con ramos de acónito, volviéndola una de las plantas más venenosas. Otro mito que rodea a la planta de acónito cuenta que se les daba pequeñas dosis a las jóvenes desde niñas volviéndolas mas atractivas y a la vez venenosas desde el primer beso, por ello recibe también el nombre de la planta del amor.